Tlaxcala, cuna del toro bravo, resguarda 39 ganaderías
Tlaxcala, cuna del toro bravo, resguarda 39 ganaderías
Tlaxcala, cuna del toro bravo, resguarda 39 ganaderías
Con una tradición ganadera que inició en 1870 y un registro de 39 ganaderías se mantiene viva la crianza del toro bravo en Tlaxcala, así se conserva uno de los legados taurinos más importantes de México, una historia que se cuenta entre haciendas, campos, gastronomía y artesanías que forman parte de la identidad del estado.
En Tlaxcala, el toro bravo no solamente habita en los ruedos; también forma parte del paisaje, de las historias familiares y de una tradición que durante generaciones ha acompañado la vida del campo.
Entre potreros, antiguas haciendas y extensas tierras de pastoreo sobreviven ganaderías que han resistido al paso del tiempo y que mantienen una labor que requiere paciencia, conocimiento y dedicación: la crianza del toro de lidia.
El capítulo más antiguo de esta historia lo escribe Piedras Negras, fundada en 1874 en el municipio de Tetla de la Solidaridad. Considerada la madre de la ganadería brava mexicana, esta casa ganadera ha conservado por más de un siglo la línea pura del encaste Saltillo y es reconocida por sus toros cárdenos y la característica corbata negra de su divisa.
Otro nombre fundamental es Coaxamaluca, creada en 1907 por don Carlos González Muñoz en Tetla de la Solidaridad, una ganadería que forma parte del legado genético del campo bravo tlaxcalteca al reunir sangre de Tepeyahualco, Piedras Negras y Murube.
El tiempo también dio paso a otras ganaderías que consolidaron el prestigio de Tlaxcala dentro de la tauromaquia nacional. Rancho Seco, fundada en 1922 en Tlaxco; Zotoluca, establecida en 1908 en Xaloztoc; y De Haro, creada en 1966 en Terrenate, son parte de ese mosaico de hierros que mantienen viva la tradición del toro bravo.
En este recorrido aparece también Tenexac, una finca ubicada en Terrenate que conserva la esencia de una antigua hacienda y mantiene un sistema de crianza extensiva que forma parte del patrimonio histórico del estado.
Pero la historia del toro bravo tlaxcalteca no termina en los nombres más conocidos. En los registros también permanecen ganaderías como Coyotepec, La Joya, Tenopala, García Méndez, Felipe González, San Antonio Tepetzala, San Jerónimo, El Grullo, La Trasquila, Soltepec, Lorenzo Rivera, Los González, Toros de Santo Tomás, La Gasca, San Antonio de Padua, Doña Altagracia, La Laguna, La Soledad, San Pedro y El Cuate González.
Cada hierro representa una historia distinta, pero todos comparten una misma raíz: el campo tlaxcalteca y el compromiso de familias que han conservado una tradición que convive con otras expresiones culturales del estado, como su cocina, sus artesanías y sus fiestas.
Hablar de Tlaxcala también es hablar de sus haciendas, de sus sabores, de sus manos artesanas y de sus toros bravos. Una tierra donde el tiempo parece detenerse entre los caminos rurales, los potreros y la memoria de quienes mantienen viva la cuna del toro bravo mexicano.
Tlaxcala, cuna del toro bravo, resguarda 39 ganaderías
